El pasado agosto tuve la visita de mi amigo y ex compañero de trabajo Marçal Panareda. Con gran gusto hice de cicerone en su primera visita a San Francisco. El primer día recorrimos Market St. hasta el Ferry Building, de ahí andamos por los muelles impares de Embarcadero hasta el Pier 39 y Fisherman Wharf, para luego escalar por Hyde St. y encontrarnos con el tramo más famoso y sinuoso de Lombard St. Posteriormente cruzamos por Fort Mason y paseamos a lo largo de la Marina hasta llegar a Crissy Field, a los pies del Golden Gate Bridge. Además de resultar un buen paseo (unas 7 millas) también permite ir explicando mil anécdotas de la ciudad e ir charlando de las pequeñas cosas de la vida, con el anaranjado y majestuoso puente siempre presente en el fondo. Mientras llegábamos a Fort Point y nos acercábamos al inicio de la parte sur del puente, un repentino sonido de sirenas de policía y coches de patrols apresurados nos anunciaban que esta vez el puente nos mostraría su otro lado. Alguien acababa de decidir suicidarse.

Golden Gate Bridge Help TelephoneEn este caso, el suicida tenia la decisión muy clara ya que saltó al vacío en el primer tramo del puente, apenas a 150 metros del peaje, cayendo en la parte de tierra cercana al histórico Battery Lancaster. Esta circunstancia permitió que la gente presente en el puente pudiera observar el cadáver golpeado contra la superficie, mientras los servicios de asistencia y la policía se apresuraban en tapar el cuerpo. Ese instante, esa imagen, se me quedaron grabados por siempre en el cerebro.

¿Es casualidad que alguien decidiera acabar con su vida lanzándose al vacío desde el famoso puente? No. Todo lo contrario. El Golden Gate Bridge es el lugar del mundo donde se producen más suicidios! El promedio es de un suicidio cada 2 semanas. El motivo lo desconozco. Quizá sea la majestuosidad del entorno, la mística del puente, el aroma romántico o fantasmagórico (según se mire y dependiendo de la niebla) de esta construcción. No lo sé. La mayoría de los suicidas mueren al golpear el mar (una caída desde 75 metros alcanza una velocidad de impacto cercana a los 120 km/h), y los pocos que resisten el golpe mueren por hipotermia o ahogados en las frías corrientes de la bahía. Sólo un 2% logran sobrevivir. También es interesante pero duro ver el documental ‘The Bridge’, que durante un año registró distintos suicidios y las historias que había detrás de cada vida, para descubrir algunos de los motivos que explican el lado oscuro de este hermonso puente.

No es de extrañar todas las medidas que encontramos a lo largo del puente, desde teléfonos de la esperanza repartidos en distintos postes, cámaras que monitorean a los visitantes y un equipo de vigilantes (de incógnito o uniformados) que se acercan a los posibles sospechosos: aquellos que caminan solos, los que se detienen varias veces mirando al infinito, aquellos que andan cabizbajos, o los que se pasean de un lado a otro del puente sin un rumbo aparente. Hace poco se aprobó un proyecto para poner una red con una amplitud de 6 metros a cada lado del puente. Sin embargo, debido al alto coste del proyecto ($50M) y a la falta de presupuesto público, su ejecución deberá esperar a tiempos de mayor bonanza económica.

Siento que este post pueda resultar poco agradable de leer. No busco el lado frio o la morbosidad de un suceso tan triste como es la decisión de una persona a quitarse la vida. Nada más lejos de mí intención. Solo pretendía exponer un suceso que he vivido y ofrecer algunos comentarios que creo pueden tener cierto interés.

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