Tras comentar en la primera parte del post como los skills y características que la iniciación al surf son muy similares a las que se precisan para arrancar con éxito un nuevo proyecto emprendedor, en esta segunda parte seguiremos describiendo algunas habilidades y aptitudes que son necesarias para continuar avanzando y obtener éxito.

–        Sin equilibrio, caerás al mar. El equilibrio es fundamental desde el inicio, pero también en todo el ciclo de vida de un proyecto, una profesión, e incluso en la vida. Encontrar el balance es la base de toda la práctica del surf. Situarte en la tabla, mantenerte de pie, realizar giros. El emprendedor también debe buscar el equilibro en su aspecto profesional y personal. Todos conocemos gente que viven únicamente por y para su empresa, al igual que personas cuya vida gira sólo en torno al surf o cualquier otra actividad, pero en el extremo estas situaciones suelen ser contraproducentes. En el trabajo el emprendedor debe tener determinación para tomar decisiones, liderazgo dando ejemplo de dedicación y entusiasmo, capacidad de persuadir y transmitir pasión sobre el proyecto, y una buena dosis de mano izquierda para tratar a tus colaboradores y a tu equipo. Una mala combinación puede llegar a quemar el proyecto o, peor aún, a las personas. Muchas veces es necesario incorporar las habilidades de otros miembros del equipo para lograr fundamentar un equilibrio estable y sólido.

–        Persistencia: Todo es progresivo, sigue un proceso. Ir hacia la ola, remar y llegar tras sortear olas y olas, esperar, elegir la ola, buscar el equilibrio, remar, notar que la ola te alcanza, levantarse, girar, buscar la pared y la cresta, disfrutar, hasta caer, cubrirte la cabeza por si acaso, recoger la tabla y volver a empezar. Todo es una secuencia necesaria. ¿Cuántas veces el emprendedor ha de readaptar su plan de negocio y su pitch?, ¿ cuántas presentaciones de su idea debe hacer?, ¿a cuántos inversores o clientes debe visitar?, ¿Cuántas iteraciones de producto y servicio debe realizar?, ¿puede dejar de mirar al mercado por un momento?, ¿cuánta investigación debe realizar para identificar potenciales clientes?, ¿puede dejar de llevar la contabilidad durante un mes?. La persistencia es lo que te permitirá avanzar.

–        Paciencia, paciencia, mucha paciencia. Además de la persistencia y el aprendizaje que conlleva el caer y levantarse, la progresión raramente es inmediata. Debes esperar a que llegue la ola correcta y estar muy bien preparado para poder aprovechar cuando te alcanza. Si no estás preparado, inevitablemente la ola te arrollará. El emprendedor sabe que hay que luchar cada día, esperar al momento bueno y estar preparado para cuando llegue la oportunidad. Un día llega el tipping point, todo se ilumina, logras tracción, alcanzas escalabilidad… acabas de surfear una ola alta, grande y fuerte! Sabes que seguirás buscando nuevas olas, volverás a caerte, deberás persistir, tener paciencia y volver a estar 100% preparado para tomar otra buena ola.

–        Cuerpo a prueba de golpes. Especialmente al iniciarte te duelen músculos que desconocías, los brazos apenas puedes levantarlos, las rodillas las tienes doloridas, las costillas parecen que se te hayan abierto. El estiramiento a veces no ha sido suficiente o tu sobreesfuerzo desmedido. Al empezar a emprender sueles recibir varios golpes (dejas de tener un sueldo fijo), descubres problemas que te eran ajenos (contabilidad y finanzas), debes lidiar con nuevos conflictos (recursos humanos), incluso llegando a sufrir lo que se denomina “blackday” (abandonar o no el proyecto). Si logras ejercitarte y fortalecerte, estos dolores irán remitiendo. Pero recuerda que nuevos dolores volverán a surgir cuando tus horizontes sean más lejanos (olas más altas con fondo de coral para el surfista, relación con los inversores en el caso del emprendedor).

–        Analizar para aprender. Por último, el progreso no es sólo fruto de la constancia, sino también de análisis. Debes darte cuenta de que es lo que haces mal, o que algún experto te pueda aconsejar correcciones. Es fundamental el análisis para poder evolucionar. A veces incluso debes de desaprender, dar un paso atrás para luego progresar. Al igual que el surfista, un emprendedor constantemente debe aprender de sus errores para así poder mejorar y lograr sus objetivos.

Ciertamente hay otras habilidades que son necesarias en el desarrollo de un proyecto empresarial, como el trabajo en equipo y la capacidad de liderazgo que no son tan patentes cuando surfeas. Como en mucho aspectos de la vida, el surf y la emprendeduría son estado de la mente. Tanto si eres emprendedor o practicante de surf, espero que tras leer este post hayamos coincidido en señalar algunas de las habilidades clave que se necesitan para triunfar en ambos casos.

En este año que ahora termina he tenido la suerte de poder colaborar con Josep Macía y Elisabet Marill en la conceptualización de su modelo de coaching a través del surf: PsicoTechSurf. La idea que subyace en el proyecto es aprovechar las habilidades que el aprendizaje y la práctica del surf desarrollan, y como estas pueden ser utilizadas en un proceso de coaching para el desarrollo personal y profesional.

En esta primera pate del post me gustaría presentaros una lista de habilidades que se aprenden y valores que se necesitan al iniciarte en la práctica del surf y que pueden ser altamente aplicables para emprendedores de negocio.

–       Aversión al riesgo. Cuando le dices a alguien que te vas a practicar surf, lo primero que suelen pensar es que estás “loco”, que te vas a hacer daño, que es un deporte de riesgo, que con jugar a las palas en la playa ya te entretienes… ¿No dicen lo mismo vuestros amigos cuando les decís que sois emprendedor? ¿No es más sencillo y seguro trabajar en una empresa sin mayor preocupación que hacer tu horario y cumplir tus objetivos? Al igual que el surf, el ser emprendedor últimamente (y de forma bastante errónea) viene rodeado de un halo de “cool”, de ser un aventurero empresarial que se hará millonario con su startup. La realidad es muy distinta de lo que se observa desde fuera. Hay que trabajar duro, con constancia, para poco a poco ganar seguridad, progresar, y finalmente disfrutar.

–       Un buen instructor. Al iniciarte en el surf es aconsejable ir de la mano de un buen maestro. Escuchar las instrucciones y aprender de los mejores te evitará malos hábitos y facilitará tu progreso. Cuando eres emprendedor siempre es mejor disponer de una formación y un conocimiento previo. El factor “innato” no es muy habitual. El instructor te aconsejará la tabla más adecuada, te descubrirá los peligros de las corrientes, cómo leer el mar, las secuencia de olas y mareas, los puntos de seguridad, los beneficios de estirar antes y después, etc. Generalmente existe la idea que el emprendedor se “hace a si mismo” y que no existe ninguna escuela de emprendedores. Esto es cierto, pues el emprendedor es quien vive todo el proceso en primera persona, y aplica su carácter en la asimilación del mismo. Pero si eres emprendedor, un buen coacher o mentor hará la misma función que el instructor, permitiéndote aprender de forma óptima, entender y corregir los errores de manera más eficiente y entender las dinámicas del mercado y estados de evolución del proyecto, intentando, en la medida de lo posible, no variar demasiado el carácter de la propia startup. Incluso los buenos business angels e inversores juegan el papel de instructores avanzados ayudándote a mejorar tu progresión, colaborando con su conocimiento y network en pos del crecimiento del proyecto.

–       Los primeros pasos. La iniciación del surf empieza con una tabla larga (muy larga) y suave. Las olas son mera espuma y el agua apenas te llega al tórax. Ello minimiza el riesgo y te da estabilidad para crecer. Progresivamente vas probando con tablas más duras y cortas, y remando hasta la segunda ola. Este proceso generalmente requiere reaprender algunos trucos y nuevas dosis de persistencia. En la evolución de una startup la analogía es muy similar. Empiezas con una idea o plan de negocio, un prototipo o MVP, un primer cliente, un equipo pequeño, y así sucesivamente vas mejorando el modelo de negocio, vas pivotando el producto, vas ampliando el portfolio y definiendo nuevas líneas de desarrollo, vas logrando nuevas cuentas, y van gestionando más personas y recursos.

–       ¿Recursos propios, inversión de terceros o endeudamiento? Cuando empiezas puedes decidir comprarte el mejor neopreno, la mejor tabla de pincho, e irte a Bali a aprender, o bien empezar poco a poco, en alguna playa cerca de casa, con un amigo que te preste su neopreno y su tabla, o bien decidir por comprarte un traje barato y sin preocuparte que la longboard sea de segunda mano. En el caso del emprendedor podemos empezar fuerte, muy fuerte, pensando en Silicon Valley, levantando fuertes sumas de dinero de terceros, para lograr aprovechar lo antes posible la ventana de oportunidad del mercado y lograr tracción. O bien crecer con recursos propios (lo que se denomina bootstrapping), con inversión de amigos o con pequeñas inyecciones de crédito. En este segundo caso todo toma su tiempo, paso a paso, generando pequeñas ventas iniciales que te permitan autofinanciarte, logrando casos de éxito en el mercado local y progresivamente atacar nuevos mercados. La relación riesgo/beneficio es más elevado en el primer caso, especialmente en startups tecnológicas con un elevado burning ratio, y la velocidad de progreso dependerá a dos factores: la escalabilidad propia del proyecto, y el nivel de persistencia y aguante al dolor (puedes ir a Bali, con el mejor material, y terminar siendo un gran surfista). Si sabes manejar una inversión inicial fuerte, tendrás el éxito asegurado. Si no, el golpe será más duro, y al igual que en el surf, se te pueden quitar las ganas de seguir emprendiendo.

Hasta aquí la primera parte de este post. Espero que haya sido de tu interés. En la próxima entrega seguiré desgranando las habilidades que tanto en el surf como en la emprendeduría son clave para progresar y tener éxito.